Ahora comprendo lo que es el miedo de perder a alguien, de que lo que más quieres se vaya a pique. Llegar a pensar que tu vida dejará de cobrar sentido si dejas de tenerle. Y aquí está ella, a tu lado. Te asegura que nunca te va a soltar la mano y si lo hace, será para coger más impulso. La quieres como a nadie, porque es tu amiga, la que sabe si estas bien o estas mal, a la que no la puedes decir que ha sido tu día cuando no lo ha sido, porque ella lo sabe. Con la que te puedes poner a llorar de la risa.
Tu amiga y tú. Solo vosotras dos. Si se quisiera, una amistad podría dominar el mundo; tiene más fuerza que un país, tiene más solidaridad que cualquier político, pero sobretodo tiene lo que no tiene ninguna otra cosa. NO TIENE FINAL.
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